Blogia

LIMITACIONES

UN DÍA DE ABRIL...EL AÑO NO RECUERDO...

UN DÍA DE ABRIL...EL AÑO NO RECUERDO...

Sentí tu presencia, rondando en la tarde, una suave caricia me estremeció el alma.

Señor, de los ojos claros, de buena mirada, sensible y amable. La mente se aquieta en el tiempo, fue un día de Abril, así te recuerdo, llegar por las tardes, con un respirar agitado, cansado, siempre sonriendo para que no se notase, tus manos a lo alto, palomas de vida, cálido mensaje.

Aquellos paseos, los parques, los juegos, siempre de tu mano, eras feliz al escuchar cascabeles de risas, mucho nos amaste.

He visto tu rostro de pronto opacarse, me hablabas de los más preciado que allí dejaste, tu madre, hermanos, recuerdos, fue triste el destierro, no lo superaste...

Te he visto jugar como un niño con tus primeros nietos, imagen imborrable.

Partiste a destiempo, sentí tu ausencia, triste adolescencia, no podía explicarme.

Ya en mi ocaso, señor de los ojos claros, con tonos de nuestro amado Cantábrico, aguardo el momento de ir a tu encuentro, y dar un paseo de tu mano, brincando estrellas, riendo y llorando. Dime del azul del cielo, dime, de la paz verdadera, prepararé mi alma, la  vestiré de fiesta.

A mi padre.

María C.   Azulcielo

VOLAR SIN ALAS

VOLAR SIN ALAS

Es posible volar sin alas
y nadar sin necesidad de ser un pez.
puedo sentarte frente a mí
mientras me tapo
los ojos con las manos,
y hasta sentir que te toco
aunque no estés aquí.
Pero, cómo podría, sin ser Neruda,
decirte lo que quiero decirte
y que lo oigas como quiero que lo oigas.

De vez en cuando me digo: quizás es cierto,
quizás nos conocemos desde hace siglos
y me subo al delirio y me reclamo
y hasta creo recordar nuestros caminos desandados
y aquellos maestros compartidos,
y El arte de amar y El principito
y La casa redonda
que alguna vez debimos leer juntos.

Y un minuto después, ya estoy diciendo:
No es cierto. No puede ser verdad.
No existes y si existes jamás nos encontramos.
Porque si todo fuera
como yo lo imagino,
jamás podría perdonarte
tu inopotuno y absurdo silencio
de estos últimos 50 años.

Marta Bujó
de Antología de un tiempo que no fue.

******************************************


No se porque, hoy tengo la necesidad de dejar esta huella...
Quizá ante las perdidas que la vida nos ofrece...

Azulcielo